Los accionistas de Warner y Paramount votan a favor de la fusión

Los accionistas han dado luz verde al acuerdo de 111 mil millones de dólares que reconfiguraría el equilibrio de poder en Hollywood. Sin embargo, la disputa sobre la indemnización millonaria para David Zaslav y los demás ejecutivos que abandonan la compañía sigue abierta.
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Los accionistas de Warner Bros. Discovery han dado su visto bueno a una de las mayores operaciones en el sector de los medios de comunicación de los últimos años, aprobando por abrumadora mayoría la adquisición de Paramount Skydance por 111.000 millones de dólares. Si bien era una decisión previsible, no carece de importancia: el voto favorable refuerza la perspectiva de una nueva concentración de poder en Hollywood, con David Ellison cada vez más cerca de liderar un grupo destinado a reunir importantes activos de cine, televisión y streaming bajo un mismo techo. Sin embargo, al mismo tiempo, la junta extraordinaria de accionistas envió un mensaje muy diferente en materia de gobernanza, al rechazar los paquetes de compensación previstos para la salida del CEO David Zaslav y otros altos ejecutivos.

El voto en contra de la remuneración de los ejecutivos no es vinculante, por lo que el consejo de administración podrá seguir adelante con los pagos ya establecidos. Sin embargo, la relevancia política del mensaje enviado por los inversores, que ya habían expresado críticas a la remuneración de la dirección, se mantiene. El meollo de la polémica reside en la cuantía de la indemnización por despido de Zaslav: según la documentación presentada ante la SEC, se prevé que el directivo reciba 34,2 millones de dólares en efectivo, 517,2 millones de dólares en acciones de la nueva empresa fusionada y prestaciones adicionales, por un total superior a los 550 millones de dólares. Además, existe la posibilidad de una devolución de impuestos de hasta 335 millones de dólares vinculada a la adquisición anticipada de la compensación basada en acciones.

Otros altos ejecutivos de Warner Bros. Discovery también recibirán cuantiosas sumas de dinero. JB Perrette, director ejecutivo y presidente de la división global de streaming y videojuegos, figura como beneficiario de un paquete de 142 millones de dólares, mientras que se espera que Bruce Campbell reciba 121,5 millones y el director financiero, Gunnar Wiedenfels, aproximadamente 120 millones. Gerhard Zeiler, presidente de la división internacional, recibirá 82,6 millones de dólares. Estas cifras han avivado inevitablemente el descontento de los accionistas y han contribuido a que la votación consultiva se convierta en un acto abierto de censura contra el equipo directivo saliente.

En cualquier caso, la operación aún no puede considerarse concluida. El acuerdo sigue sujeto a las aprobaciones regulatorias en Estados Unidos y Europa, mientras que la resistencia política y legal continúa surgiendo. La senadora Elizabeth Warren, una de las voces más críticas a la fusión, comentaba tras la votación de los accionistas: «La fusión de Paramount y Warner Bros. no es un hecho consumado ¡». Y añadía: «Los fiscales generales estatales de todo el país están tomando medidas para detener este desastre antimonopolio. Debemos continuar esta lucha». La fuerte oposición expresada por sindicatos, estrellas de Hollywood, actores y asociaciones comerciales complica aún más la situación. La preocupación se centra especialmente en las implicaciones laborales de una fusión que Paramount presenta como capaz de generar 6.000 millones de dólares en ahorros: un objetivo que, según los críticos, sugiere la posibilidad de recortes y despidos a gran escala. No es casualidad que la campaña contra la operación siga ganando adeptos dentro de la industria.

Por su parte, el presidente Samuel A. Di Piazza Jr. destacaba: «Agradecemos el apoyo y la confianza que nuestros accionistas han depositado en nosotros para maximizar el potencial de nuestra cartera de entretenimiento de primer nivel». Zaslav, por otro lado, hablaba de «otro hito clave hacia la culminación de esta transacción histórica». Estas declaraciones buscan consolidar la narrativa del sector en torno a la operación, pero no borran el mensaje de los inversores: sí a la fusión, no a las indemnizaciones millonarias.

Fuente: Variety

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