La comedia de Hollywood: devorada por el cine evento y el streaming

En 2015, el top-10 de comedias de Estados Unidos en España sumaba 35,1 millones de euros, con una media de 3,5 millones por título; en 2019, antes de la pandemia, la suma había caído a 11,0 M€ y la media a 0,8 M€ y en 2025 hasta finales de agosto, apenas 8,1 millones, con solo 2 títulos por encima del millón. Sobreviven los formatos híbridos y algunos títulos puntuales aún arrasan. La migración al streaming, la falta de un star system cómico o el declive generalizado de las “películas medias” en taquilla, algunas claves.
'Bridget Jones: Loca por él', en la imagen, recaudó 2,7 millones en 2024

Durante los noventa y los 2000, la comedia fue uno de los géneros más rentables gracias a un star system cómico muy consolidado. Jim Carrey, Eddie Murphy, Ben Stiller o Adam Sandler lideraron éxitos millonarios que funcionaban como relojes en la taquilla global. Carrey, conocido como el hombre de las mil muecas, llegó a ser el actor mejor pagado de Hollywood, encadenando títulos que superaban con holgura los 100 millones de dólares en Estados Unidos y también funcionaban en España.

Películas de Eddie Murphy como Superdetective en Hollywood (1984, 1,3 millones de espectadores en España); de Carrey como La máscara (1994, 2,7 millones de espectadores) o de Stiller como Los padres de él (2004, 2,7 millones de espectadores) parecían consolidar un lugar sólido en la taquilla de la comedia americana. En 1990, una comedia romántica como Pretty Woman, sin efectos especiales, congregó a 4,3 millones de espectadores. Se trata de producciones que se promocionaban con el carisma de los actores y lograban tener impacto mundial superando el viejo prejuicio de que la comedia “viaja mal” ya que utiliza muchos códigos locales difícilmente trasladables a otras culturas.

Ese modelo se ha agotado. Hoy no existe una gran estrella cómica que arrastre al público a la sala solo por su nombre ni quizá tampoco queda ninguna estrella capaz de levantar una comedia con su carisma. Las comedias de estudio ya no se conciben como vehículos de estrella sino, en el mejor de los casos, como híbridos con acción o romance que necesitan un gancho extra para viajar internacionalmente.

CAÍDA EN PICADO

Los números de Comscore cantan. En 2015, el Top-10 de comedias USA en España sumaba 35,1 millones de euros con todos los títulos por encima del millón. Cuatro años después, en 2019, la cifra total se hundía hasta 11 millones, con solo cuatro películas superando esa barrera. La pandemia acentuó la tendencia: en 2023, el género vivió un espejismo gracias a Barbie, que por sí sola recaudó 33,7 millones y concentró tres cuartas partes del total anual. Sin ese outlier, el panorama es mucho más pobre: en 2024 los diez títulos más exitosos apenas alcanzaron 15,7 millones y en 2025, hasta finales de agosto, se queda en 8,1 millones con solo dos títulos superando el millón de euros, según datos de Comscore. La comedia media se empequeñece: la mediana del Top10 pasa de 3,5 M€ en 2015 a 0,82 M€ en 2019; tras la pandemia queda en 0,65 M€ en 2024 y 0,46 M€ en 2025 YTD. Más concentrada que nunca: el número uno anual pasa de representar el 16% del Top-10 en 2015 a 20% en 2019, pero tras la pandemia sube hasta 55% en 2024 y un extraordinario 74% en 2023 por Barbie. En otras palabras, vive de un outlier.

El declive es evidente: lo que antes era un flujo constante de comedias medias se ha convertido en un género residual, dependiente de fenómenos aislados y sin apenas capacidad de sostenerse como línea regular de la taquilla. En Estados Unidos ocurre lo mismo. En 2009, Resacón en Las Vegas recaudó 277 millones de dólares en el mercado doméstico y en 2014 Malditos vecinos pasó de los 150 millones. Una década después, las cifras son muy inferiores: Sin malos rollos (2023) apenas alcanzó 50 millones y Cualquiera menos tú fue la excepción reciente con 88 millones, una cifra que fue celebrada como un gran triunfo quedando lejos de las cotas anteriores. Entre otras cosas porque se producen menos: la comedia de presupuesto medio prácticamente ha desaparecido de los slates de los grandes estudios, absorbida por las plataformas o sustituida por híbridos capaces de viajar mejor en el mercado global.

En este contexto ha sorprendido el éxito de Materialistas, convertido en uno de los sleepers del final del verano en España y que confirma que, al menos en la comedia romántica, sí existe un hueco en el mercado. Sin embargo, Hollywood no lo está llenando: ha dejado ese terreno casi en exclusiva a las plataformas, donde el subgénero abunda y se estrena de forma regular.

‘Johnny English: De nuevo en acción’ (2018), un éxito con 3,8 millones de taquilla

UN PROBLEMA ESTRUCTURAL

¿Culpables? El declive de la estrella de Hollywood es generalizado: el atractivo de los títulos se apoya en franquicias consolidadas, no en actores como antaño. Y la comedia, por naturaleza, se da mal a la franquicia, porque es un género que necesita frescura y novedad en cada propuesta. Esa dificultad para convertirse en evento la coloca en desventaja frente a la acción o la animación. Además, aunque la comedia suele ser barata en comparación con un blockbuster, ni siquiera ese menor presupuesto la salva en taquilla: el público ha dejado de verla como cita imprescindible en salas y se conforma con consumirla en plataformas.

A ello se suma el fin de las películas medias, que ha concentrado el mercado en unos pocos fenómenos. La comedia se ha convertido, además, en un formato peligroso: muchos temas que hace veinte años resultaban comediables hoy se perciben más delicados. ¿Sufre también el género un cierto miedo a expresarse con libertad? Esa autocensura implícita, sumada al cambio del mercado, ayuda a explicar por qué la risa ha dejado de llenar cines.

Con este panorama, en España también se aprecia que los pocos éxitos recientes del género son híbridos. En 2024 el número uno fue Bitelchus Bitelchus, con 8,6 millones de euros, más de la mitad de todo el Top-10 de comedias USA del año. En 2023, el fenómeno Barbie disparó el género hasta 33,7 millones de euros en solitario, tres cuartas partes de todo el total anual. Son excepciones que confirman la regla: solo funcionan propuestas capaces de convertirse en evento. En paralelo, a nivel global, títulos como La ciudad perdida, comedia de aventuras, que en 2022 recaudó 3,3 millones en España, o Free Guy, comedia de acción que logró 3 millones, muestran que la fórmula viable es la hibridación garantizando el espectáculo visual del blockbuster tradicional.

El descuido de la comedia por parte de Hollywood ha abierto, eso sí, una puerta de oportunidad a la comedia local. En España, el género ha demostrado una vitalidad notable: seis de las diez películas más taquilleras de la última década son comedias y, si se amplía la muestra a las veinte más vistas suman trece, acumulando casi el 70% de la recaudación total de ese top 20. La saga Padre no hay más que uno de Santiago Segura, Campeones, Tadeo Jones u Ocho apellidos vascos son algunos ejemplos de títulos que han marcado récords y se han convertido en fenómenos sociales además de cinematográficos. Mientras Hollywood ha abandonado la comedia, en España ha encontrado un espacio fértil donde conectar con el público a través del humor cotidiano, familiar o costumbrista. En un mercado polarizado por los grandes eventos internacionales, la comedia española sigue demostrando que, cuando se acierta en el tono y en la propuesta, aún es capaz de llenar salas y sostener buena parte de la taquilla anual.

Este artículo ha sido publicado en el número de Box Office de octubre 2025, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.

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