La Academia de Cine ha reconocido a Gerardo Herrero con el Premio Elías Querejeta 2026. El productor y fundador de Tornasol recibirá este reconocimiento el 22 de septiembre, en el marco del Festival de San Sebastián.
Este premio está creado para reconocer a los productores y productoras que asumen riesgos en el desarrollo creativo de su oficio, apostando por la internacionalización del cine español y la carrera de cineastas noveles. A lo largo de su carrera, Herrero ha producido más de 180 largometrajes. Su compañía, Tornasol, ejerce desde hace cuatro décadas de puente cinematográfico entre España y Latinoamérica, y ha sido reconocida con numerosos premios por los filmes que ha respaldado.
El secreto de sus ojos, El hijo de la novia, Martín (Hache), Guantanamera, Tierra y libertad, El viento que agita la cebada, Madregilda, La camarera del Titanic, Sin noticias de Dios, En la ciudad, Tetro, Balada triste de trompeta, 15 años y un día, El hombre que mató a Don Quijote y El reino, son solo algunos de los muchos proyectos del que es uno de los profesionales más activos de nuestro cine.
“No sé cuál es, y no creo que exista la producción perfecta, porque siempre se puede mejorar. Lo que sí hay son películas bien producidas: aquellas en las que cuentas las mejores historias posibles y de las que te sientes orgulloso”, afirma el productor, que recibe el galardón como un honor, siendo un Premio que lleva el nombre de Elías –fue amigo personal de Querejeta, del que aprendió a cuidar las películas y a considerarlas un producto industrial y artístico a la vez–. Me llena de alegría y orgullo, me hace mucha ilusión”, resalta.
Entregado a estrechar los lazos entre España y Latinoamérica, Gerardo Herrero lleva años coproduciendo con países de habla hispana, una fórmula que califica de necesaria, aunque siente que el actual modelo ”hace que sea prácticamente imposible levantar las películas que me gustaría. Ahora, las coproducciones que se hacen con Latinoamérica son muy pequeñas, de bajo presupuesto y con muy poca participación española real en los proyectos. Hemos ido hacía atrás en muchos campos: en tiempo de rodaje y en la participación de las televisiones, que compran muchas menos películas latinoamericanas y mucho menos invierten dinero para que sean competitivas. No hay dinero para contar esa historia que antes se hacía con Argentina, México, Chile, Colombia o con Cuba”, expone el productor madrileño, que con El secreto de sus ojos ganó un Oscar, un premio que, reconoce, da mucho poder, “pero con cada película vuelves a partir de cero”.
En la búsqueda de otras fórmulas de financiación, sigue saliendo fuera y, aunque menos que antes, continúa coproduciendo con Europa. Además, está trabajando con un cineasta latinoamericano “importante, pero para hacer una película española”, subraya Herrero, que tiene muy claro lo que hace falta para producir cine nacional: Ilusión, ganas, dinero, paciencia “y no darte nunca por vencido. Es un negocio rentable para muy pocos, ahora el productor independiente sobrevive, luchamos para no perder, para mantenernos, no para ganar dinero”, indica el que fue vicepresidente de la Academia durante el mandato de Fernando Rey y se puso al frente de la institución cuando el internacional actor falleció, un cargo que ocupó de marzo a noviembre de 1994.
Ve en el horizonte su salida como productor, labor que desempeñará en proyectos “muy especiales, que me atraigan muchísimo”, y, aunque no dice cuándo, apunta que cuando se jubile en la producción intentará seguir como director. En su doble condición, afirma que el Gerardo Herrero productor se lleva bien con el Gerardo Herrero director porque el segundo siempre cumple con el presupuesto y el plan de trabajo. “Nunca me paso”, asegura este licenciado en Derecho que está especialmente satisfecho de haber puesto en pie El secreto de sus ojos.
“De todo lo que he producido, me siento muy orgulloso de 15 películas, pero la que más guardo en el corazón es El secreto…Recuerdo que cuando terminé de leer el guion, llamé a Campanella y le dije quiero hacer esta película porque es la mejor historia que he leído en mi vida. Luché mucho para hacerla nuestra”, rememora Herrero, que también peleó por producir Un lugar en el mundo, de Adolfo Aristarain, “pero no conseguí financiarla. También me dolió mucho no hacer Secretos del corazón. Montxo Armendáriz me la ofreció, pero no la supe ver. Fue una pena no haberlas producido porque son grandes películas”.
© REPRODUCCIÓN CONFIDENCIAL
©Carmen Planes 




