José Luis Rebordinos: «Dejo un festival más fuerte»

Al frente del certamen cinematográfico más importante de España desde 2011, José Luis Rebordinos se despide como director del Festival de San Sebastián en la 74ª edición de 2026. Satisfecho por el impulso a las actividades de industria y la consolidación internacional del festival, considera que el gran momento del cine español ha reforzado el prestigio de San Sebastián.

José Luis Rebordinos afronta sin nostalgia su última edición al frente del Festival tras quince años de mandato. Deja un certamen fortalecido tanto en el plano artístico como industrial, con iniciativas como el Foro de Coproducción Europa-América Latina o el Creative Investors Bureau. Tras tres Conchas de Oro españolas en los últimos años, en 2026 San Sebastián vuelve a apostar por títulos como El mal padre, de Roberto Bueso; Sants, de Mikel Gurrea, y Cinco minutos más, de Javier Ruiz Caldera en Sección Oficial.

Esta es su última edición. Ha comentado que esta etapa consiste más en culminar un proyecto que en innovar. ¿Sigue viéndolo así?

Sí. Se trata de hacer una buena edición en la línea de los últimos años. A mí ya no me corresponde pensar en el futuro, sino culminar una etapa y dar paso a la siguiente en las mejores condiciones posibles. Quien tendrá que pensar en el futuro será la nueva directora, Maialen Beloki, así como hicimos nosotros hace dieciséis años cuando llegamos pensando en cómo debía evolucionar el Festival.

¿Cree que ha cumplido los objetivos que se marcó al llegar?

En gran medida, sí. Queríamos reforzar la industria y hoy el Foro de Coproducción Europa-América Latina o la conferencia de inversores son una realidad consolidada. También hemos convertido San Sebastián en un festival activo durante todo el año, con escuela de cine, residencias y actividades permanentes. Quizá el único objetivo que no he conseguido como me hubiera gustado ha sido aumentar de forma significativa la presencia de prensa extranjera.

El cine español también ha ganado un peso enorme en el Festival. Hoy casi parece que una gran película española tiene que pasar por San Sebastián.

También era un objetivo. Cuando llegamos, el cine español no tenía una relación especialmente buena con el Festival. Queríamos que encontrara aquí su espacio y, además, el propio cine español ha mejorado muchísimo. No sé qué fue antes, si el huevo o la gallina, pero nosotros hemos apoyado al cine español y el cine español ha respondido.

Con más de 2.400 acreditados de industria en 2025, San Sebastián vuelve a reunir a grandes figuras del cine internacional, como Angelina Jolie

¿El objetivo es que Málaga y San Sebastián funcionen como dos grandes escaparates complementarios?

Creo que sí. Hemos colaborado mucho con Málaga y eso ha permitido crear dos grandes espacios para el cine español. Hay películas que encuentran su sitio allí y otras que lo hacen aquí, lo que beneficia al conjunto del sector. Además, creo sinceramente que vivimos un momento extraordinario: nunca había visto un cine español con tanta calidad y con una presencia internacional tan fuerte.

San Sebastián también se ha consolidado como un sello de calidad.

Lo hemos intentado, pero el mérito principal es de las películas. Si obras como Tardes de soledad, O Corno o Los domingos han tenido el recorrido que han tenido es porque son grandes películas. Nosotros hemos sabido identificarlas, pero el talento está en el cine.

¿El Festival está hoy mejor posicionado en el circuito internacional que cuando usted llegó?

Sí. Venecia sigue siendo un festival más importante que San Sebastián y Cannes continúa siendo la gran referencia mundial, pero hoy es más fácil que hace quince años atraer a determinados autores y películas. Muchos cineastas consideran que la combinación Toronto-San Sebastián funciona muy bien. Creo que dejamos un festival más fuerte del que encontramos y espero que Maialen Beloki consiga llevarlo todavía más lejos.

Este año se ha hablado mucho de una supuesta crisis de Cannes. ¿Comparte esa sensación?

No, en absoluto. Me hace gracia cuando se habla de crisis de un festival que ha programado películas extraordinarias. En un festival cualquiera, si veo dos o tres grandes películas ya me doy por satisfecho; en Cannes exigimos cuatro o cinco porque es el más importante del mundo. Yo este año he visto ocho o diez. Lo que ocurre es que ha disminuido la presencia del cine norteamericano, en parte porque a los estudios no les gustó la recepción de películas como Joker 2 y ahora muestran más cautela a la hora de llevar determinadas producciones a los grandes festivales. También influye la política de Cannes respecto a las plataformas.

El equipo de ‘Los domingos’, gran ganadora de la Concha de Oro y posterior éxito en la taquilla española

El año pasado fue especialmente brillante para el cine español, con Los domingos convirtiéndose en un gran éxito tras ganar la Concha de Oro. ¿Cómo ha vivido ese recorrido?

Con mucha satisfacción porque a veces tienes grandes películas que luego no encuentran al público. También me alegra el recorrido de Tardes de soledad, que ha pasado por los principales festivales del mundo. Me gustan las películas complejas, las que generan debate y no son blancas o negras.

¿Sigue siendo la conexión con Latinoamérica una de las grandes señas de identidad del Festival?

Sí. Para el cine latinoamericano, San Sebastián es una cita fundamental, tanto desde el punto de vista artístico como industrial. Cada año recibimos cientos de proyectos para el Foro de Coproducción y la conferencia de inversores reúne a algunas de las figuras más importantes del sector. Creo que, en conjunto, San Sebastián puede ser hoy el festival más importante del mundo para el cine latinoamericano.

Sin embargo, ese cine sigue teniendo dificultades para encontrar al público español.

Es curioso, porque ocurre exactamente lo mismo con el cine español allí. En Argentina o Uruguay hacemos ciclos junto al Festival de Málaga y las salas se llenan, pero luego muchas de esas películas apenas encuentran distribución. Aquí sucede algo parecido con el cine latinoamericano, salvo excepciones como Ricardo Darín. Es un trabajo que todavía queda por hacer.

Hace tiempo que subraya que el principal problema del Festival ya no es atraer a más gente, sino dónde alojarla.

Sigue siendo así. Somos un festival pequeño entre los grandes y tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones. No podemos crecer mucho más en tamaño porque la ciudad tiene las infraestructuras que tiene. Nuestro reto no es traer a más gente, sino seguir mejorando la calidad: mejores películas, mejores invitados e inversores cada vez más importantes. Ese es el camino.

¿Cuál cree que debe ser el papel de los festivales en un mundo con una oferta audiovisual casi inabarcable?

Cada vez somos más prescriptores. Los festivales ayudan al espectador a orientarse entre una oferta enorme y seleccionan las películas que marcan tendencias. Pero también debemos ser lugares de encuentro y de debate. Vivimos una sociedad muy polarizada y los festivales tienen que servir para hablar de cine y, a través del cine, debatir sobre la sociedad desde el respeto y la escucha. Y, por supuesto, un gran festival también tiene que ser un espacio donde la industria haga negocio e intercambie experiencias. El cine es un arte, pero también es una industria.

¿Las plataformas son una amenaza para las salas?

Yo siempre defenderé que el mejor lugar para ver una película es una sala de cine. Ahora bien, prefiero que alguien vea una película en una plataforma a que no la vea. Yo mismo recupero muchos títulos allí cuando termina el Festival. Lo importante es que la gente siga viendo cine.

Almodóvar decía hace poco que hoy un cineasta radical lo tiene más difícil que en sus inicios en los años 80. ¿Comparte este diagnóstico?

Se sigue haciendo cine muy rompedor. La diferencia es que ahora se produce muchísimo más y es más difícil localizarlo entre tanta oferta. Antes había menos películas y era más sencillo encontrarlas, pero ese cine sigue existiendo.

El equipo de la película argentina ‘Belén’ en la 73 edición de 2025

¿Siente nostalgia al afrontar su última edición?

No demasiada. Voy a echar de menos a mi equipo y a la gente del Festival, pero no voy a desaparecer. Seguiré haciendo cosas relacionadas con el cine español, el cine latinoamericano y otros festivales, aunque desde un lugar más tranquilo. Tengo muchas ganas de leer, pasear y reivindicar algo que está muy infravalorado: no hacer nada durante un rato cada día.

¿Qué le gustaría ver dentro de cinco años?

Me gustaría que San Sebastián siguiera teniendo una presencia muy fuerte del cine español y que cada año hubiera una o dos películas españolas en competición en Cannes. Sería la mejor señal de que nuestro cine sigue viviendo un gran momento.

¿Qué consejo le daría a Maialen Beloki?

Ninguno. Conoce el Festival perfectamente, es muy inteligente y está muy preparada. Solo le diría que el primer año observe y sea prudente, y que a partir del segundo haga todo lo que crea que debe hacer.

¿Y qué opina de la presencia de influencers en los festivales?

Como Festival no creo que debamos convertirlos en invitados, aunque entiendo que los patrocinadores los lleven. Ojalá hubiera más creadores de contenido especializados en cine. Si ayudan a que más gente vaya a las salas, bienvenidos sean.

Esta entrevista ha sido publicada en el número de Box Office de agosto/septiembre 2026, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.

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