El futuro del cine europeo en el EFM

La directora de Berlinale Pro y del European Film Market, Tanja Meissner, analiza el estado del cine europeo entre exigencias de mercado, vocación por la diversidad y el papel crucial de la animación made in EU.
Tanja Meissner. © GettyImages

Esta es su segunda edición como directora de Berlinale Pro y del EFM. ¿Qué balance puede hacer de su dirección hasta ahora? ¿De qué decisiones tomadas hasta el momento se siente particularmente orgullosa?

Cuando asumí este cargo intenté conjugar continuidad e innovación. El European Film Market ya es uno de los principales encuentros de la industria a nivel global, con alrededor de 12 mil profesionales procedentes de 140 países, y el objetivo ha sido reforzar a sus bases acompañando su evolución en línea con las exigencias del actual ecosistema audiovisual. Hemos trabajado para que Berlín siguiera siendo no solo un mercado, sino una plataforma capaz de generar oportunidades concretas de negocio y networking. Me siento particularmente orgullosa del fortalecimiento del framework Berlinale Pro, con una mayor integración entre EFM, Berlinale Talents, el Co-Production Market y el World Cinema Fund, creando una cadena más cohesionada desde el desarrollo hasta la distribución. Otro punto clave ha sido el Innovation Hub, que combina tecnología y formación avanzada. Con el apoyo de Creative Europe MEDIA hemos ampliado las sesiones de upskilling, en particular para los productores, que representan alrededor del 30% de los participantes del mercado. En un contexto de cambio rápido, invertir en competencias es fundamental.

Los Oscar del año pasado vieron cómo Flow se imponía a Del revés 2 y Robot salvaje. Y también este año una película de animación europea como Little Amélie figura entre las favoritas. La animación europea está dando señales de gran vitalidad y, de hecho, vosotros decidisteis celebrarla con la iniciativa EFM Animation Day. ¿Puede hablarnos de ello?

He querido apoyar a la animación europea, que está atravesando una fase crítica, en particular a causa de la caída de los encargos por parte de las plataformas, a pesar de su papel central en las elecciones de consumo de las familias. Apoyar el sector en este contexto es una necesidad industrial y cultural. Europa destaca en animación gracias a un ecosistema sólido de formación, producción y fondos regionales. Además, es el género más apreciado por el público joven, un segmento estratégico para el futuro. Garantizar a los niños el acceso a contenidos europeos significa transmitir valores e imaginarios culturales. Los EFM Animation Days proponen pitchings de hasta 28 nuevos proyectos en busca de coproducciones y ventas, work in progress screenings para programadores y sesiones de networking específicas, también para favorecer el encuentro entre animación y documental.

Además de los EFM Animation Days, ¿cuáles son las principales novedades de la edición 2026 del EFM?

Estamos ampliando el programa con iniciativas como EFM Beyond, dedicada al desarrollo cross-media de las IP. En un mercado fragmentado, los productores independientes deben pasar de una lógica de proyecto único a una estrategia de portafolio. Desarrollar IP en múltiples formatos —del cine al gaming, de la animación al XR— permite diversificar los ingresos, ampliar el público y prolongar la vida de las obras europeas. Para ello es necesario un fuerte compromiso con el upskilling: pensamiento IP- first, storytelling transmedia, alfabetización en datos y capacidad para combinar distintos modelos de financiación. El nuevo acelerador Film-to-Game fomenta el encuentro entre productores cinematográficos, game developers e inversores, abriendo nuevas perspectivas de desarrollo.

¿Cuáles serán los principales temas en el centro de las EFM Industry Sessions?

Las distintas sesiones y encuentros industry del programa EFM abordarán temas clave como las nuevas tecnologías digitales, el marketing, el análisis de datos, la producción, la distribución y la financiación. El foco sigue estando en el upskilling y en el refuerzo de las competencias. La producción cinematográfica es cada vez más compleja y requiere habilidades diversificadas: queremos centrarnos en soluciones para adaptarse al cambio, no solo en sus aspectos críticos. El programa combina masterclasses, paneles y keynotes con expertos de alto perfil.

¿Por qué hoy el EFM sigue siendo una cita imprescindible para los profesionales de la industria cinematográfica?

El EFM es más que un mercado: une estrategia industrial, creatividad y visión. Se celebra estratégicamente a comienzos de año, cuando Berlín se convierte en el punto de encuentro para productores, distribuidores, sales agents, broadcasters, streamers, financiadores y programadores de festivales. Es un momento decisivo para lanzar proyectos, cerrar acuerdos y definir las líneas del año venidero, en un entorno internacional, compacto y extremadamente eficiente.

El año pasado introdujisteis el EFM Distributor Award, premio al mejor distribuidor europeo. ¿Cuáles son hoy los principales retos para la distribución arthouse en el Viejo Continente?

El cine europeo es creativo y diverso, con una gran riqueza de voces e historias. Sin embargo, las principales dificultades afectan a la distribución, a la relación con el público y a la sostenibilidad. El mercado está fragmentado, los márgenes se reducen y la competencia con una enorme cantidad de contenidos hace difícil destacar. El marketing y la visibilidad son cada vez más complejos, mientras que a los distribuidores arthouse se les pide asumir riesgos crecientes con menores garantías. En este contexto, el EFM Distributor Award pone en valor el papel de los distribuidores como curadores y actores culturales fundamentales. Reforzar la distribución significa proteger la diversidad y la vitalidad del cine europeo.

La noticia de la posible adquisición de Warner por parte de Netflix se inscribe en una etapa de grandes fusiones: solo en los últimos años Disney ha adquirido 20th Century Fox y Amazon ha comprado Metro-Goldwyn-Mayer. ¿Qué impacto tienen estas mega adquisiciones en los equilibrios del mercado global y, en particular, en las oportunidades para el cine independiente y europeo?

Concentraciones de este tipo reducen el número de buyers y el poder de negociación de los productores independientes, especialmente europeos. El riesgo es una progresiva marginación de los contenidos culturalmente específicos en favor de franquicias globales. Por ello es esencial preservar políticas culturales sólidas y sistemas de regulación que garanticen diversidad y autenticidad. La respuesta debe ser una mayor colaboración entre los actores independientes a lo largo de toda la cadena. La resiliencia no puede ser individual, sino compartida: colaborar significa reforzar todo el sistema y garantizar un futuro sostenible para el cine europeo.

Esta entrevista ha sido publicada en el número de Box Office de enero/febrero 2026, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.

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