En 2024 se frenó la sostenida recuperación de las salas pospandemia. Si 2023 fue un año difícil pero optimista porque la recaudación aumentó un 26,6% respecto al año anterior hasta los 492,6 millones de euros, el año pasado hubo un declive hasta los 475,5, una moderada caída del 2,2 por ciento. Según datos de Comscore, más preocupante fue aún el descenso en el número de espectadores, de un 5,5 por ciento, pasando de casi 76 millones a 71,8.
Lógicamente, si el descenso no fue más pronunciado fue porque el precio medio de las entradas se incrementó levemente de los 6,5 a los 6,7 euros. Un aumento moderado si tenemos en cuenta que según el último informe de FECE relativo a 2024 los exhibidores han invertido 150 millones de euros en renovación de equipos y confort sumando en este período 729 salas con formatos especiales premium. Teniendo en cuenta la inflación, vemos que el ticket de cine ha subido menos que todo lo demás. Según el informe FECE, en 2019 el precio medio era de 5,91 euros con lo cual ha aumentado un 13,37% hasta esos 6,7 euros mientras el IPC ha crecido un 20,7%. No solo eso, en 2010 ir al cine salía por una media de 6,51 euros, con lo cual casi se ha vuelto al mismo lugar que hace 15 años.
Sin embargo, aunque cualquier espectador más o menos habitual de las salas ha podido comprobar que los cines han experimentado una sustancial mejora en todos los aspectos, la frase “el cine es caro” sigue siendo común. Según la última Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España, que data ya de 2019, el precio sigue siendo la principal barrera por la cual los españoles dicen que no van más al cine, hasta un 25% del total considera que es “caro”, percepción que aumenta lógicamente entre los jóvenes (un 43% protestan entre los 20 y los 24 años). Sin embargo, una comparativa del precio medio del ticket de cine en Madrid y Burgos, como referentes de gran ciudad y localidad de provincias, permite descubrir que el cine en España es más barato, aunque tampoco mucho, que en otros países de la UE o Estados Unidos. La ciudad en la que sale más caro, Nueva York, donde la media es de 17 euros y la capital más barata de los países analizados es Atenas, en Grecia, donde sale por 6,4 euros.
Los precios de esas 71.8 millones de entradas vendidas en 2024 varían en función de la población, el día y, a veces, incluso pueden depender del tipo de butaca en la que el espectador decida sentarse dentro de una misma sala. De media, la entrada al cine cuesta 6,7 euros en España, un ligero aumento del coste medio en 2023 que era de 6,50. En grandes ciudades como Madrid, que tiene 3.416.771 habitantes según el último censo, es donde suelen encontrarse más diferencias de precio, ya que existen múltiples opciones de proyección. Si un espectador decide ir a un cine arthouse como Renoir, Golem, Embajadores o Verdi situados en pleno centro de la capital, pagará como media menos de 7 euros incluyendo el precio de los días del espectador, mientras optar una sala en los Kinépolis, situados en la Ciudad de la Imagen, puede suponer 1.5 euros más para disfrutar de una proyección digital en una sala normal y de hasta 6 euros si se prefiere una sala 4DX. Hay que tener en cuenta que muchos de los pases el fin de semana de un estreno se realizan en formatos premium, dificultando al espectador encontrar una proyección en una sala convencional a un precio más reducido. Según el último anuario de SGAE, en la capital de España el precio medio de una entrada es de 7,14 euros.
Si hay diferencia de precio entre salas de la misma ciudad como Madrid, la capital y ciudad más poblada de España, la mayor diferencia quizá se establece entre grandes núcleos urbanos y provincias, donde es muy acusada en España y en casi todos los países. Por ejemplo, en el centro de Madrid, el ticket en Cinesa o Yelmo un viernes noche para ver una película de estreno se sitúa en torno a los 12 euros mientras ir al cine el mismo día a la misma hora en una ciudad más pequeña puede costar casi la mitad. Por ejemplo, en Burgos, una ciudad de 175 mil habitantes, la entrada cuesta 7.7 euros en unas salas del centro. En Salamanca, el precio es de 6,90 euros. En general, en Castilla y León, el precio medio de una entrada en 2023 era de 5,95 euros, según SGAE.
La diferencia de precio también se nota en el bar del cine. Aunque algunas compañías no anuncian los precios de sus productos en los sitios web, el menú de palomitas y refresco individual en una sala del centro de Burgos cuesta 6.90 euros. La misma cantidad de palomitas y bebida en la capital, supera los 10 euros, marcando una disparidad del 40%.
IR AL CINE EN EUROPA
Según el informe anual emitido por la UNIC (International Union Of Cinemas), que representa treinta nueve territorios europeos, en el entorno EU más Gran Bretaña en 2024 había 32719 pantallas que acumulan un total de 770 millones de entradas vendidas en 2024 que supusieron una recaudación total de 6185 millones de euros. Nuestro país en el cuarto puesto del ranking europeo con mayor número de espectadores. Haciendo un cálculo simple dividiendo la taquilla por el número de espectadores, podemos deducir que el precio medio de la entrada en UE+GB es de unos ocho euros, superior a los 6,7 euros de media española.
Como siempre, Francia es líder con 181,5 millones de entradas y eso a pesar de que el precio medio de la entrada de cine en París es de unos 12 euros. En la capital francesa, que tiene 2.148.271 de habitantes sin contar el área metropolitana, ir a los cines Pathé Beaugrenelle cuesta 17,20 euros un viernes para ver un blockbuster el fin de semana del estreno. Mientras que el menú individual cuesta en torno a los 7,50 euros. En otros cines de la ciudad, como el MK2 Bibliotèque, el espectador pagaría 12,90 euros por la entrada y 8,90 por el menú clásico o mediano. Ahora bien, los parisinos también tienen la opción de ir a uno de los cines independientes de la ciudad, la mayoría de los cuales se encuentran repartidos por el barrio latino. En el Cinéma du Pantheon, por ejemplo, la entrada es de 9,50 euros, aunque no suelen proyectar películas de estreno.
Al comparar París con una ciudad pequeña como Saint-Etienne, de tamaño muy similar a Burgos con 176 mil habitantes, el precio de la entrada baja a 9 euros en los cines Megarama Jean Jaures mientras en el cine de la misma cadena de Salamanca, Megarama Vialia, la entrada cuesta 6,90 euros. En Saint-Etienne, el menú de palomitas y refresco para dos personas cuesta 12,23 euros. El segundo país en el ranking de espectadores es el Reino Unido con 126,5 millones de entradas vendidas. En Londres, una ciudad con 9,8 millones de habitantes, ir al cine en pleno centro puede suponer una diferencia de hasta casi más de 10 euros. La oferta de salas en la capital inglesa es enorme y las diferencias de precio también pueden llegar a serlo. Por ejemplo, en un cine como Picturehouse Central, en pleno West End, el precio de la entrada es de 18,60 libras (21 euros) con precios casi idénticos en otros cines de la zona centro como Curzon o Cineworld. Sin embargo, los londinenses pueden ir al cine en otros barrios de la ciudad por unos 11,5 euros al cambio, ya sea en los Picturehouse de Ealing o en los Vue Westfield Stratford, donde el combo de bebida y palomitas cuesta unos 11 euros.
Si comparamos con ciudades más pequeñas, como Oxford, de 162.600 habitantes, la entrada media cuesta 8,99 en los cines Vue para un viernes noche, exactamente el mismo precio que en los cines que la compañía tiene en la ciudad de Reading. Tampoco varía el precio del menú, que es el mismo que en la capital. Esto demuestra que todos los cines de la compañía marcan los mismos precios para los snacks sin atender a la localidad en la que se encuentren.
El tercer puesto en el ranking europeo de espectadores lo ocupa Alemania con 90,1 millones de entradas vendidas. En Berlín, una capital con 3.426.354 de habitantes, el precio de una entrada en CineStar Cubix oscila entre 11,90 y 16,90 euros, dependiendo de lo cerca o lejos que el espectador decida sentarse de la pantalla. Para una butaca de lo que llaman “precio normal” (de la mitad hacia el final de la sala) el precio es de 13,90 euros. El combo de palomitas y refresco cuesta de 12,99 euros en taquilla pero 11,99 al comprar por internet. Un fenómeno curioso es que en Alemania no hay disparidad de precios entre capital y provincias. Por ejemplo, en la ciudad de Paderborn, de 169.000 habitantes, el precio de la entrada en los Cineplex oscila entre los 11 y los 15 euros, con un precio para la butaca normal de 13 euros. El menú en ese cine cuesta 12,90, igual que en Berlín.
Italia cierra el top cinco del ranking de entradas vendidas en quinta posición, con un total de 70.6 millones de admisiones entre todas las salas del país. En la capital, Roma, una ciudad de 4.300.000 habitantes, la entrada en Cinema Lux cuesta 8,5 euros mientras que el precio en el Space Cinema es ligeramente más alto: 8,90 euros. En este cine se puede comprar el combo de palomitas y refresco por 7,50 euros. El precio es algo más bajo en ciudades como Messina, de 220 mil habitantes, donde se puede comprar una entrada en Multisala Iris por 7 euros.
En Portugal, donde se espera alcanzar los 113.31 millones de recaudación este año, la entrada cuesta 6,90 en los cines UCI de Lisboa, una ciudad de 517 mil habitantes. Sin embargo, el menú cuesta 12 euros, un precio alto en comparación al de la entrada. Por otro lado, en los cines Nos de Amoreiras, también en la capital, el precio sube a 8,35 euros. En estos cines, el precio del menú es de 7 euros, el mismo que en los cines Nos de la ciudad de Braga, de 201 mil habitantes, demostrando que las cadenas marcan el precio para el país y no para las localidades.
Y en Estados Unidos, en la ciudad de Nueva York, que cuenta con más de ocho millones de habitantes, comprar una entrada de cine en los AMC de Lincoln Square puede costar 23,18 dólares, unos 20 euros al cambio. En ese mismo lugar, las palomitas y el refresco costarían unos 16 euros. Por otro lado, en los Alamo Draft de Manhattan la entrada cuesta unos 17 euros. En comparación, en una ciudad más pequeña como Chattanooga, de 176.588 habitantes, la entrada cuesta unos 13 euros al cambio en los cines AMC y el menú unos 15.
¿ES CARO EL CINE EN ESPAÑA?
Más bien la respuesta es no pero depende. Por una parte, como podemos comprobar en la tabla 1 y en los datos comentados, ir al cine en España sale considerablemente más barato que en Francia, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, que también son los países más ricos del mundo. Al observar el índice Big Mac, que calcula el precio de este producto disponible exactamente igual en todo el mundo, vemos que existe una correlación casi perfecta entre el precio de la popular burger y el de las entradas de cine. De esta manera, en París la entrada media son 12 euros y la big mac 7 mientras en Madrid lo mismo cuesta 7,14 y 6 euros. A su vez, en Atenas son 4,2 y 6,4 respectivamente. Otro factor a tener en cuenta es el PIB per capita. A un neoyorquino ir al cine le costará 17 euros, mucho más que en cualquier capital europea, pero cada new yorker tiene unos ingresos anuales medios superiores a los cien mil euros anuales, el triple que en Burgos, donde la entrada cuesta tres veces menos. De esta manera, aunque en Londres el ticket medio sea de 13 euros, con una renta per capita superior a los 81 mil euros, casi el doble que Madrid, el esfuerzo es ligeramente inferior en Inglaterra que en la capital de España. Sin embargo, en Roma, con un PIB per capita algo inferior a Madrid de 39 mil euros, ir al cine sale más caro.
Este artículo ha sido publicado en el número de Box Office de agosto/septiembre 2025, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.
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