Animación europea: una pica en Flandes

Los resultados de la animación europea entre 2017 y 2025 dejan claro que el poco espacio que deja Hollywood lo ocupa la animación española, con 'Tadeo Jones' como estandarte. En un género dominado por los grandes taquillazos estadounidenses, solo cinco películas europeas superaron el millón de euros, aunque abundan los títulos entre 300.000 y 900.000 euros que, sin grandes alardes, ayudan a sostener la red de salas gracias al tirón del público infantil y familiar.
'Tadeo Jones 2: El secreto del Rey Midas', 17,5 millones en 2017. © Apple TV+

Por Lino Pulido

La animación es un pilar básico de la exhibición cinematográfica, un género que ha resistido mucho mejor que otros las incertidumbres pospandemia, incluso robusteciéndose. En 2024, el fenómeno fue espectacular, con hasta cinco películas “de dibujos” entre las diez más vistas, incluyendo a la reina, Del revés 2, que por sí sola generó 45,5 millones de euros. En 2025 se ha producido un fenómeno curioso: ya no triunfan tanto las películas de animación como los live-action de éxitos previos, como Lilo y Stitch (24,3 millones) o Cómo entrenar a tu dragón (14,6 millones). Según estimaciones de Box Office a partir de datos de Comscore, entre 2014 y 2024 la animación supuso entre el 16 y el 18 % de la taquilla total en España, con una recaudación acumulada cercana a los mil millones de euros. Y este 2025 aún pueden brillar títulos muy esperados como Zootrópolis 2, Bob Esponja: Aventura pirata o El rey de reyes. La animación cumple un principio universal: siempre habrá padres con exigentes niños que necesitan llenar el tiempo de ocio.

En el imaginario popular, hablar de animación es hablar de Hollywood, de Disney, de Pixar o DreamWorks: grandes IPs consolidadas que multiplican sus ingresos en muñecos, videojuegos, menús de comida rápida, atracciones y series. Con costes de producción elevadísimos y campañas globales, la maquinaria audiovisual de Estados Unidos impone su ley con películas que, más allá de su calidad, fijan un listón técnico y narrativo frente al cual las industrias locales tienen difícil competir.

Sin embargo, al observar las 50 películas más taquilleras en el período 2017-2025, la mejor noticia es que la animación española ha logrado consolidarse entre las preferencias del público. Las cuatro primeras películas del ranking son nacionales, encabezadas por el éxito masivo del personaje de Tadeo Jones: su secuela de 2017, El secreto del Rey Midas, alcanzó unos extraordinarios 17,5 millones de euros, mientras la tercera entrega, La tabla esmeralda, sumó 11,8 millones. También triunfan Momias (2023, 5,9 millones), que funcionó incluso mejor en el extranjero —con una taquilla mundial de 54 millones de dólares—, y Buffalo Kids (2024, 5,2 millones).

La belga ‘El hijo de Bigfoot’, un gran resultado de 3 millones en 2018. © Prime Video

La tabla elaborada por Box Office con los títulos europeos de animación estrenados en España entre 2017 y 2025 ofrece una panorámica inédita del género en el mercado nacional. En conjunto, estas películas acumulan más de 70 millones de euros de recaudación, de los cuales cerca del 65 % corresponde a producciones españolas. El ingreso medio por título ronda los 850.000 euros, aunque la mediana desciende hasta los 400.000, lo que refleja un mercado polarizado donde solo unos pocos éxitos sostienen la base. Aun así, el flujo constante de estrenos demuestra que la animación europea mantiene una presencia estable y rentable en las salas, contribuyendo de forma decisiva a la diversidad y la continuidad de la programación familiar.

Más allá del fenómeno Tadeo Jones, ha surgido en los últimos años un cine español de animación “medio” que también convence, capaz de conectar con el público familiar sin alcanzar cifras millonarias. La gran aventura de los Lunnis y el libro mágico (2019), producida por Filmax, recaudó 1,3 millones de euros, demostrando la fuerza de las marcas televisivas en el cine infantil. Le siguió D’Artacán y los tres mosqueperros (2021), distribuida por A Contracorriente Films, con 1,18 millones, que recuperó con éxito un clásico de la animación española ochentera. También Deep (2017), coproducción entre España, Estados Unidos y Bélgica impulsada por Kraken Films, superó el millón de euros, confirmando que la animación nacional puede competir en el rango comercial medio, con producciones sólidas que aportan continuidad y variedad a la oferta familiar en salas.

Entre los títulos europeos más destacados del periodo sobresalen tres producciones que lograron cifras notables dentro del competitivo mercado español. El hijo de Bigfoot (2018), coproducción entre Bélgica y Francia distribuida por Flins & Pinículas, alcanzó los 2,97 millones de euros, consolidándose como uno de los grandes éxitos europeos recientes. La película, centrada en la figura mítica del Bigfoot —equivalente norteamericano del Yeti—, conectó con el público familiar gracias a su mezcla de aventura y ternura. Muy cerca se situó Cavernícola (2018), producción británica del legendario estudio Aardman y distribuida por Universal Pictures, que sumó 2,74 millones de euros, confirmando la vigencia de la animación en stop motion y del humor artesanal que caracteriza al sello británico. Más reciente, Flow, un mundo que salvar (2025), coproducción entre Letonia, Bélgica y Francia distribuida por Adso Films y Filmin, ha superado el millón y medio de euros tras su nominación al Oscar a la mejor película de animación, un reconocimiento que ha impulsado su recorrido en salas y la ha convertido en uno de los fenómenos europeos del año.

Fuente: ICAA/Comscore/Elaboración Box Office

PEQUEÑAS PERO MATONAS

Veinte películas se situaron entre el millón de euros y los 300.000, un rango que demuestra la buena salud de un segmento medio de la animación europea capaz de mantener un flujo constante de títulos con presencia en salas. Entre las más destacadas figuran Una familia feliz (1,03 millones) y Luis y los alienígenas (916.000 euros), ambas de producción alemana, que confirman la fortaleza de ese país en el terreno familiar. También sobresalen El asombroso Mauricio (868.000 euros), coproducción británico-alemana distribuida por Flins & Pinículas, y Hopper, el polloliebre (857.000 euros), ejemplo del vigor del cine belga y francés. Dentro de este grupo figuran Mavka: Guardiana del bosque (839.000 euros), fenómeno ucraniano de animación digital; la española-argentina La gallina Turuleca (778.000 euros); o 10 vidas (696.000 euros), producción británico-canadiense distribuida por VerCine.

En conjunto, estos títulos conforman una franja intermedia de gran valor para la exhibición, ya que aportan continuidad comercial entre los grandes éxitos nacionales y las producciones más pequeñas, asegurando un flujo regular de estrenos europeos capaces de atraer público familiar. Un factor a tener en cuenta es que la animación europea apenas depende de grandes franquicias.

A diferencia del modelo estadounidense, donde el mercado se sostiene sobre sagas y secuelas, la mayoría de los títulos europeos de esta etapa son historias originales o reinterpretaciones de clásicos literarios y populares. Desde Mavka, guardiana del bosque, basada en un poema ucraniano del siglo XIX, hasta Leo Da Vinci: Misión Mona Lisa o El jinete del dragón, buena parte del catálogo europeo bebe de su tradición cultural, adaptando mitos, cuentos o referentes patrimoniales. Las excepciones confirman la regla: marcas como La abeja Maya, Los Lunnis o D’Artacán logran resultados sólidos gracias a su reconocimiento televisivo, pero no existe un universo de franquicias continuado como el que articulan Pixar, DreamWorks o Illumination.

La letona ‘Cavernícola’, en stopmotion, convenció en 2018 con 1,7 millones. © RTVE

En Europa, cada película parte casi de cero en términos de marketing y posicionamiento, lo que explica tanto su diversidad creativa como su fragilidad comercial. Esa carencia de IPs globales es, a la vez, una debilidad industrial y una virtud artística, porque mantiene viva una animación que sigue apostando por la autoría, la identidad cultural y la reinvención constante.

El mapa de la distribución muestra una red diversa pero desequilibrada, donde conviven grandes majors y sellos independientes que sostienen buena parte del mercado. Flins Pinículas se consolida como el distribuidor europeo más activo, con títulos como El asombroso Mauricio o El jinete del dragón, mientras que A Contracorriente Films combina productos familiares como Hopper o El malvado zorro feroz con apuestas visualmente más autorales. Filmax, además de producir, mantiene presencia constante con títulos como La gallina Turuleca o SuperKlaus, y VerCine ha destacado por su esfuerzo promocional en campañas recientes como 10 vidas, donde la inversión en publicidad fue clave para lograr un rendimiento notable.

En paralelo, Paramount y Warner gestionan los grandes éxitos nacionales (Tadeo Jones 2 y 3, Momias, Buffalo Kids), demostrando que la visibilidad mediática sigue siendo decisiva. En conjunto, el ecosistema de distribución europea funciona como una red frágil pero esencial, donde los independientes aportan diversidad cultural y los grandes sellos aseguran el alcance comercial que el cine familiar necesita para sostenerse en salas.

La promoción del cine de animación europeo se apoya en estrategias mucho más modestas que las de Hollywood, pero también más específicas y cercanas a su público. Las distribuidoras independientes —como VerCine, Filmax o Flins & Pinículas— centran sus esfuerzos en campañas digitales segmentadas en redes sociales y plataformas de vídeo, dirigidas sobre todo a familias y colegios. En muchos casos, la promoción se complementa con colaboraciones educativas, pases escolares o actividades en librerías y centros culturales, aprovechando el valor formativo de los contenidos. Las películas basadas en personajes conocidos, como Los Lunnis o La abeja Maya, se benefician de su presencia en televisión y plataformas, que multiplica su visibilidad sin grandes inversiones. En el terreno adulto, títulos como Robot Dreams o Flow han demostrado que los festivales y los premios internacionales funcionan como su principal herramienta de marketing, generando prestigio, cobertura mediática y un valioso efecto arrastre en taquilla.

La española ‘Buffalo Kids’, un éxito en 2024 con 5,2 millones. © Spain Audiovisual Hub

ANIMACIÓN PARA ADULTOS

Dentro de un panorama dominado por el cine familiar, la animación europea para adultos mantiene una presencia minoritaria pero significativa, capaz de aportar prestigio artístico y diversidad temática. Títulos como Robot Dreams o Dispararon al pianista, ambos con participación española y un marcado sello autoral, han demostrado que existe un público interesado en propuestas más sofisticadas, aunque sus cifras —en torno al medio millón de euros— se mantengan lejos del gran público. También producciones como Josep o Buñuel en el laberinto de las tortugas recuerdan el potencial del género como vehículo de memoria, reflexión política y exploración estética. En conjunto, estas obras representan la vertiente más valiente y poética del cine europeo de animación, una línea que no compite con la taquilla familiar, pero que refuerza el prestigio internacional del sector y consolida a España como uno de los polos creativos más sólidos del continente.

Este artículo ha sido publicado en el número de Box Office de diciembre 2025, que puedes descargar gratis o suscribirte para recibirlo.

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