Nuestros actos dejan huella, pero no nos determinan

'El diablo viste de Prada 2'. © Disney

Cada nuevo comienzo, en cualquier ámbito de la vida privada o profesional, conlleva el riesgo de hacernos quedar atrapados en el pasado y en los resultados alcanzados, valorados de manera más o menos favorable en función de los objetivos que nos habíamos fijado. Ciertamente, como recordaba el título de la obra literaria de Paul Bourget de 1926 “nos actes nous suivent”, nos siguen, nos marcan y dejan huella. Por ello, trazar una línea nítida y dirigir la mirada hacia adelante con una confianza renovada exige un gran esfuerzo. Así pues, bienvenido sea analizar con precisión el año recién transcurrido (de ello hablamos ampliamente en el nuevo número), pero también resulta esencial orientar la mirada hacia lo que nos espera.

2026, de hecho, se perfila como el año potencialmente más sorprendente del período pospandemia. Tras un arranque sostenido por el efecto prolongado de Avatar: Fuego y ceniza (aunque, por desgracia, ha faltado una película que le hiciera “de apoyo”), los próximos meses estarán marcados por una articulada constelación de producciones hollywoodienses basadas en IP consolidadas y narraciones de amplio aliento, muchas de las cuales están destinadas a dejar una huella incisiva en la taquilla, sobre todo en el período estival. Basta pensar en El diablo viste de Prada 2, The Mandalorian and Grogu, Toy Story 5, el live action de Moiana, Super Mario Galaxy: la película, el biopic dedicado a Michael Jackson, la nueva película de Steven Spielberg, El día de la revelación, Minions 3, Odisea de Christopher Nolan, Cumbres borrascosas, Supergirl, Spider-Man: Un nuevo día, Masters of the Universe, Scream 7, Marty Supreme con Timothée Chalamet y Los Juegos del Hambre: amanecer en la cosecha.

Pero junto a estas producciones internacionales, se vuelve cada vez más urgente un giro en el frente productivo. Este año, de hecho, solo una película española ha entrado en el Top 10 de las películas más vistas en 2025. La única manera de alcanzar resultados ambiciosos, superando los 75-80 millones de espectadores anuales, es con el apoyo de la producción española, que debe convertirse en el gran pilar de la industria junto al de Hollywood. Nunca como hoy resulta necesario llevar a las salas historias populares capaces de hablarle al gran público e interceptar múltiples targets, devolviendo la cuota de mercado del cine español a cifras importantes.

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